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domingo, 28 de noviembre de 2010

La supremacía de Su Majestad

Llegó la hora de completar la trilogía de comparaciones entre el mundo del básquet y la novela 1984 de George Orwell. Y si se habla de trilogía es imposible no relacionarlo con Michael Jeffrey Jordan. No hay jugador más omnipresente, a la par que Gran Hermano en 1984, en la historia del básquet que Su Majestad.

Su talento ya era reconocido en todos los Estados Unidos mucho antes que sea elegido en la tercera posición del Draft de, casualmente, 1984 por Chicago Bulls. Durante su presencia en la NBA dividió a todos los aficionados al básquet en dos. Los fanáticos de los Bulls (Partido Único) que vivieron obnubilados por su figura durante los seis anillos de campeón que le dio a su franquicia, con un porcentaje de efectividad perfecto: seis finales disputadas, seis ganadas. Y por el otro lado una gran cantidad de equipos que vivieron totalmente aislados de triunfos (gente extremadamente pobre aislada de la política).

Pocos equipos se han animado seriamente a romper con su régimen “totalitario”, así como lo intentó Winston Smith en la novela. Utah Jazz, con la pareja Karl Malone y John Stockton, fue la franquicia que intentó dar el golpe en dos oportunidades: 96/97 y 97/98. Pero MJ y compañía se encargaron de torturarlos de una forma que nada tiene que envidiarle a la realizada por la policía del pensamiento sobre Smith en el Ministerio del Amor: Era el sexto partido de la final de la temporada 97/98 en Utah. Faltaban 40 segundos y Chicago perdía 86-83. Jordan anotó una bandeja ante varios defensores de los Jazz, colocando al equipo un punto abajo (86-85). En la nueva posesión de Utah, Malone recibió en el poste bajo, mientras era defendido por Rodman. Pero Jordan llegó por detrás y le robó el balón. Frenó el ataque sobre la línea de tres, con la defensa de Bryon Russell. Tras unos instantes picando tranquilamente el balón, Jordan se dispuso a atacar el aro, quitándose a Russell de encima con una finta que lo mandó unos metros para atrás y le dio fama eterna. Jordan, sin defensa alguna, lanzó y anotó el doble que le dio la victoria y el título a Chicago. Sería su última conversión con la roja de los Bulls. De esta forma Utah, al igual que sus otros rivales en finales: Los Ángeles Lakeres (90/91), Portland Trail Blazers (91/92), Phoenix Suns (92/93) y Seattle SuperSonics (95/96), que al igual que Winston terminaron aceptando y admirando lo que dice el Gran Hermano o MJ.


El Gran Hermano suple a todo personaje político y Air Jordan traspasó todas las fronteras y es más que un simple jugador de básquet. Incluso muchos, obnubilados por sus actuaciones dentro de una cancha, han pensado que Michael Jordan no es una persona real, tal como lo insinúa Orwell en su novela.

lunes, 25 de octubre de 2010

El Gran Hermano de la NBA

No hay liga deportiva más orwelliana que la NBA. La liga es única y vigila todo el tiempo las actividades de los que la integran, como lo hace el Gran Hermano en la novela 1984 de George Orwell. Pero en el libro la figura de guardián de la ciudad de Londres en el estado de Oceanía no tiene una cara visible. En la NBA dicha figura le pertenece al comisionado David Stern, quien ocupa el cargo desde, ¿casualmente?, 1984.

Una de los últimos actos que mostraron el extremo control que ejerce la liga sobre sus jugadores fue el de Rudy Fernández. El escolta español fue multado en dos oportunidades por hacer declaraciones en contra de la Liga. Primero porque su agente en los Estados Unidos había dicho que su representado quería salir de la franquicia Portland Trail Blazers, para pasar a otra. Y al comenzar la última pretemporada su agente en Europa declaró que Rudy quería volver a jugar en España y no continuar en la NBA. Por dichas simples razones Fernández fue multado por 25 mil y 50 mil dólares, respectivamente.

Pero la omnipresencia de la NBA tuvo su punto máximo en el Mundial FIBA de Turquía. Muchos jugadores contentos con su situación dentro del sistema, como Pau Gasol o Tony Parker, recibieron sin queja alguna el mandato de no representar a sus países. Pero uno que decidió pasar por alto las “sugerencias” de su franquicia fue Chapu Nocioni, quien parecía decidido a revelarse y realizar una rápida rehabilitación luego de sufrir un esguince en el tobillo izquierdo 27 días antes del inicio del Mundial. Pero tan solo 48 antes del debut argentino, su equipo Philadelphia 76ers apeló a una nueva cláusula de la NBA que les permite prohibirles a sus jugadores participar de una competencia FIBA en caso de encontrarse lesionados. Torturándolo psicológicamente, así como la policía del pensamiento lo hizo con Winston Smith en el Ministerio del Amor. Nocioni venía de un temporada con pocos minutos en la NBA y el Mundial era el objetivo por el cual tanto se había preparado y soñado. “Tengo que comunicarles que, lamentablemente y con todo el dolor del alma, no voy a jugar el Mundial. Me rompieron la ilusión de jugar un Mundial. Por un lado me cortaron las piernas”, declaraba entre lágrimas el Chapu, quien al igual que Winston terminó aceptando lo que dice el Gran Hermano: “Yo los respeto, no estoy en contra de ellos, no tengo motivos para estar enojado con ellos”.

Al igual que el Gran Hermano, la NBA tampoco tolera las características individuales de sus jugadores. Echo que se refleja claramente con la prohibición que tienen de vestir a su antojo. En 2005, David Stern obligó a los jugadores a vestir formalmente durante un acto oficial, llegando al estadio o tras el partido o en los viajes. Prohibiendo así el uso camisetas sin mangas, pantalones cortos, ropa deportiva, gorros, pañuelos, gafas de sol en un interior y nada de cadenas, medallones o pendientes ostentosos por fuera de la ropa. Al principio la medida había recibido muchas críticas por parte de los jugadores, como por ejemplo Allen Iverson: "Me visto para estar cómodo y esto no me gusta. Estoy en contra y pelearé contra ello". Pero bajo la amenaza de duras multas debieron cambiar de opinión rapidamente.

Una de los últimos intentos de rebelión al sistema lo lleva adelante el sindicato de jugadores, quien se opone a la reducción salarial del 30% propuesta por la NBA una vez que espire el actual convenio colectivo el próximo 30 de junio de 2011. El sindicato parece haber tomado el papel del grupo de la Hermandad y ha amenzado con realizar una huelga y atrasar el inicio de la temporada 2011/12, pero todo parece indicar que el Gran Hermano volverá a mostrar todo su poder y así lograr que los “proles” vuelvan a estar entretenidos con su situación y vuelvan a obedecer ordenes, aunque estas vallan en contra de sus propios intereses.


jueves, 21 de octubre de 2010

1984: La clase dominante

Si se habla del mejor draft de la historia de la NBA, por ahora, la clase de 1984 es tan dominante como lo está Gran Hermano en la novela de George Orwell. Las elecciones de Michael Jordan, Hakeem Olajuwon, John Stockton o Charles Barkley se destacan por su calidad y talento de superestrella.

La elección se realizó el 19 de junio y tuvo un escenario acorde: el Madison Square Garden en Nueva York. Los Houston Rockets fueron los primeros y eligieron a un joven nigeriano llamado Akeem Olajuwon (luego cambiaría su nombre por Hakeem). Allí disputó la mayor parte de su carrera (1984-2001) convirtiéndose luego de numerosos premios individuales y grupales en el jugador mas destacado en la historia de la franquicia. La tercera elección fue para Chicago Bulls y seleccionaron al mejor jugador universitario del año y posteriormente de la historia del básquet, Michael Jordan. Sin duda que la presencia de Su Majestad le agrega a la camada 84 un plus casi imbatible. En la quinta posición fue elegido Charles Barkley por los Philadelphia 76ers, quien pese a su escasa estatura (1,95m) llegó a ser considerado uno de los mejores ala-pívot de la historia de la liga. Luego de varias elecciones, en donde se puede destacar los all-stars Alvin Roberston, Otis Thorpe y Kevin Willis, llegó el turno de los Utah Jazz que eligieron a John Stockton, quien en 19 años jugando para los Jazz consiguió ser el cómodo líder en la tabla histórica de robos y asistencias.

Las estrellas de la clase 84 combinan 7 MVP de la temporada, 23 selecciones All-NBA First Team, 45 presencias en el Juegos de la Estrellas. Pero su talento también se traduce en títulos, en donde cosechan 8 campeonatos de NBA (Jordan -6- y Olajuwon -2- ) y 7 medallas de oro olímpicas. Pero la cuenta de triunfos olímpicos se podría extender a 14 contando a Sam Perkins, Alvin Robertson, Vern Fleming, Madera León y Jeff Turner. Incluso la cantidad de preseas doradas se podría estirar a 23 si contamos la elección Nº 208 de los Bulls, Carl Lewis. La popularidad de “El hijo del viento” tras Los Ángeles 84 (conquistó 4 oros) fue tal que llegó a ser elegido honoríficamente en el draft de la NBA, aunque Lewis nunca había jugado al básquet.

El otro draft que compite por el mejor de la historia es el del 1996, destacándose por su profundidad y cantidad de buenos jugadores: Allen Iverson, Stephon Marbury, Ray Allen, Antonie Walker, Kobe Bryant, Pedrag Stojakovic, Steve Nash, Jermaine O`Neal, entre otros. Y en un tercer lugar se podría ubicar al del 2003, el cual tiene a todos sus jugadores en actividad y dependerá de lo que consigan Lebron James, Carmelo Anthony, Dwyane Wade y Chris Bosh en el futuro.